No todo el camino fue lineal. Algunas de mis fotografías fueron rechazadas o requirieron ajustes antes de poder ser aprobadas, y eso terminó siendo una de las partes más valiosas del proceso.

Entre las principales dificultades estuvo interpretar correctamente los criterios técnicos exigidos (resolución mínima, enfoque, composición) y adaptar mi forma habitual de fotografiar para cumplir con esos estándares específicos. Superar estos obstáculos me obligó a prestar más atención al detalle y a revisar cada imagen con una mirada más crítica antes de enviarla, algo que terminó mejorando tanto mis habilidades fotográficas como mi disciplina de trabajo.


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